martes, 14 de agosto de 2012

¿Está Preparado Para Morir

      

                    

Ps. Fernando Alexis Jiménez

¿Cuál sería su reacción si un día cualquiera --cuando menos lo espera-- llega una notificación a su casa de que en pocas horas morirá?¿Está preparado para morir e ir a la presencia del Señor?

Esa experiencia la vivió uno de los reyes más famosos de Israel. Las Escrituras dicen que “Por aquel tiempo, Ezequías cayó gravemente enfermo, y en profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo:”El Señor te dice:”Da tus últimas instrucciones a tu familia, porque vas a morir; no te curarás” (y un poco más adelante explica que: “y lloró (Ezequias) amargamente”( 2 Reyes 20:1, 3b).

            ¿Estás listo?

La muerte es inevitable. Es un paso que ni usted ni yo podemos eludir. Tarde o temprano deberemos comparecer ante el Creador, y emprender el viaje sin retorno. ¿Está usted preparado? Si no lo está, acompáñeme en estos sencillos pasos para que, cuando llegue la hora de partir, lo haga sin temores y en la certeza de dónde pasará por siempre en la eternidad.

 

Primero, invite a Jesucristo a su corazón. El dijo “Les aseguro que quien presta atención a lo que digo y cree en el que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ya ha pasado de la muerte a la vida”(Juan 5:24 Versión Popular Dios habla hoy). Si Jesucristo mora en su corazón, no importa el día ni la hora. Usted irá a Su presencia para estar con El por la eternidad. Irá en paz, porque sabe  que al final del umbral de la muerte estará Jesús esperándole....

              

Segundo, de  gracias a Dios por cada nuevo día. El sol que brilla, los colores, las flores, la gente que está cerca de usted, son un espectáculo que puede apreciar con sus ojos; las voces, los sonidos, una riqueza indescriptible que percibe al oír...y así todos los sentidos: perciba el mundo que le rodea, vibre con el...tal vez el mañana nunca llegará, y en el momento de partir no se irá con la nostalgia de no haber vivido plenamente.

Tercero, no se preocupe por el mañana. El señor Jesús lo dijo claramente: “No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas”(Mateo 6:34).

Viva el hoy, conforme Dios lo quiere. Usted no sabe si llegará al mañana. Por esa razón, viva para Cristo cada nuevo día, como si fuera el último. Ser cristiano no es sinónimo de amargura o caras largas. Ría, goce de cada instante, que su vida cristiana esté llena de fe y de optimismo. El desánimo y las preocupaciones roban la posibilidad de vivir...No se desespere ¡Jesucristo le ama y está siempre a su lado!...

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057)317-4913705

Correo pastorfernandoalexis@hotmail.com

sábado, 11 de agosto de 2012

EL INFIERNO SI EXISTE ... !!

 

                  

 

MIRA ESTE VIDEO:

http://www.youtube.com/watch?v=Wu5fWI93Ubw

 

 Dr. Azzacov… CIENTIFICOS COMPRUEBAN QUE EL INFIERNO EXISTE


CIENTIFICOS GRABAN GRITOS PROVENIDOS DEL INFIERNO

Recorte del periódico finlandés.

El Dr. Azzacov, uno de los descubridores del terrible hallazgo.

Vista del profundo agujero realizado por los ingenieros rusos

Este artículo se ha traducido del periódico finlandés llamado “Ammennusatia.”
Un grupo de geólogos, al taladrar un agujero de 14.4 kilómetros de profundidad para llegar al núcleo de la
tierra, dijeron haber escuchado gritos humanos. Los gritos que oyeron debieron de haber sido de las almas condenadas que se encuentran en el centro de la tierra. Aterrorizados los científicos, temieron haber desatado los poderes malignos del infierno hacia la superficie de la tierra.
“La información que estamos recolectando es muy sorprendente, que estamos sinceramente temerosos de lo que podamos encontrar allá abajo;” menciono el Dr. Azzacov, gerente de el proyecto en la remota Siberia. La segunda sorpresa fue la alta temperatura que ellos descubrieron en el centro de la tierra. Según cálculos, se indico que la temperatura alcanzaba hasta los 1,000 grados centígrados, dijo también el dr. Azzacov.

                                
                             
Esto es más de lo que nosotros esperábamos. Parece mas como un infierno en llamas que se encuentra en el centro de la tierra. El último descubrimiento fue sin embargo lo que conmociono nuestros oídos, tanto así que los científicos tuvieron  miedo de continuar con el proyecto. “Tratamos de escuchar los movimientos a cierto intervalo con unos micrófonos ultra sensitivos, los cuales dejamos entrar en el agujero. Lo que escuchamos, convirtió nuestra lógica científica en ruinas. Eran, en momentos, unos sonidos débiles, pero a la vez, altos en frecuencia, los cuales pensamos que venían de nuestro propio equipo, explico el Dr. Azzacov.

                              
Pero después de algunos ajustes, comprendimos que en verdad el sonido venia del interior de la tierra. Apenas podíamos creer lo que nuestros oídos escuchaban. Escuchamos voces humanas, gritando con gran dolor. A pesar de que una voz era perceptible, pudimos escuchar miles, tal vez millones de almas gritando en sufrimiento. Después de este impactante descubrimiento, la mitad de los científicos renunciaron al proyecto por el temor. Esperamos que lo que este allá abajo, allá se quede, añadió el Dr. Azzacov.
Pero lo que en realidad acabo por conmocionar a estos rusos, además de las voces gravadas, fue la aparición en esa misma noche, de un gas luminoso que se disparo desde el centro de la tierra, en medio de una columna de humo incandescente. Del agujero que se había hecho, emergió un ser con alas como de murciélago, quien grito en idioma ruso: “Yo he vencido,” para después volar hacia el oscuro cielo de Siberia. El incidente fue totalmente irreal; los rusos gritaron con espanto; dijo el Sr. Nummedal. Mas tarde, esa noche, el miro un grupo de ambulancias circulando en la comunidad. Un conductor que el conocía, le dijo que se les había ordenado que se sedaran a todos los que estuvieron presentes con un medicamento para borrar su memoria de corto plazo. Los rusos utilizan esta droga para tratar a las victimas que han sufrido un shock
                                 
* * * * * * *
                                         
                           


El Dr. Azzacov, señalo: “Como comunista, no creo en el cielo ni en la Biblia, pero como científico, ahora creo en el infierno,” Es innecesario decir que fue algo impactante al haber hecho este descubrimiento. Pero sabemos lo que vimos y lo que escuchamos. Y ahora estamos convencidos que taladramos las puertas del infierno El Dr. Azzacov continuo diciendo,”…el taladro repentinamente empezó a dar vueltas descabelladamente indicando que habíamos alcanzado una gran caverna. Los sensores de la temperatura mostraron un dramático incremento.
“Bajamos un micrófono, diseñado para detectar los sonidos de las placas en movimiento. Pero en lugar de escuchar las placas en movimiento escuchamos voces humanas gritando de dolor
* * * * * *

                         

Sabes porque Jacques Costeau, el famoso explorador del océano, dejo de explorar antes de morir. Se dice que lo hizo porque había escuchado en alguna de las cavernas que el exploraba, sonidos de personas gritando.
También unos de sus hombres, que buceaba en las profundidades cerca al Triangulo de las Bermudas, tuvo una experiencia similar. El señalo que inmediatamente lo trajeron a la superficie, para después revivirlo del shock que sufrió. Contó a otros su horrible experiencia de haber escuchado “gritos de humanos en dolor
“rusos encuentran el infierno” / “azzacov” /

lunes, 6 de agosto de 2012

El cuento de Latif



Reflexiones y cuentos para el alma


Latif era el pordiosero más pobre de la aldea. Cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente, frente a la plaza central del pueblo.
 Cada día se recostaba debajo de un árbol distinto, con la mano extendida y la mirada perdida en sus pensamientos. Cada tarde comía de la limosna o de los mendrugos que alguna persona caritativa le acercaba.
Sin embargo, a pesar de su aspecto y de la forma de pasar sus dias, Latif era considerado por todos, el hombre más sabio del pueblo, quizás no tanto por su inteligencia, sino por todo aquello que había vivido.
Una mañana soleada el rey en persona apareció en la plaza. Rodeado de guardias caminaba entre los puestos de frutas y baratijas buscando nada.
Riéndose de los mercaderes y de los compradores, casi tropezó con Latif, que dormitaba a la sombra de una encina. Alguien le contó que estaba frente al más pobre de sus súbditos, pero también frente a uno de los hombres más respetados por su sabiduría.
El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo:
- “Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro.”
Latif lo miró, casi despectivamente, y le dijo:
- “Puedes quedarte con tu moneda, para qué la querría yo? ¿Cuál es tu pregunta?
Y el rey se sintió desafiado por la respuesta y en lugar de una pregunta banal, se despachó con una cuestión que hacía días lo angustiaba y que no podía resolver. Un problema de bienes y recursos que sus analistas no habían podido solucionar.
La repuesta de Latif fue justa y creativa.
El rey se sorprendió; dejó su moneda a los pies del mendigo y siguió su camino por el mercado, meditando sobre lo sucedido.
Al día siguiente el rey volvió a aparecer en el mercado. Ya no paseaba entre los mercaderes, fue directo a donde Lafit descansaba, esta vez bajo un olivar. Otra vez el rey hizo una pregunta y otra vez Latif la respondió rápida y sabiamente. El soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez. Con humildad se quitó las sandalias y se sentó en el suelo frente a Latif.
- “Latif te necesito,” le dijo. “Estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar. No quiero perjudicar a mi pueblo y tampoco ser un mal soberano. Te pido que vengas al palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltara nada, que serás respetado y que podrás partir cuando quieras… por favor.”
Por compasión, por servicio o por sorpresa, el caso es que Latif, después de pensar unos minutos, aceptó la propuesta del rey.
Esa misma tarde llegó Latif al palacio, en donde inmediatamente le fue asignado un lujoso cuarto a escasos doscientos metros de la alcoba real.
En la habitación, una tina de esencias y con agua tibia lo esperaba.
Durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales.
Todos los días, a la mañana y a la tarde, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor para consultarle sobre los problemas del reino, sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales.
Latif siempre contestaba con claridad y precisión.
El recién llegado se transformó en el interlocutor favorito del rey. A los tres meses de su estancia ya no había medida, decisión o fallo que el monarca no consultara con su preciado asesor.
Obviamente esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían en el mendigo-consultor una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses materiales.
Un día todos los demás asesores pidieron audiencia con el rey. Muy circunspectos y con gravedad le dijeron.
- “Tu amigo Latif, como tú llamas, está conspirando para derrocarte.”
- “No puede ser” dijo el rey. “No lo creo.”
- “Puedes confirmarlo con tus propios ojos,” dijeron todos. “Cada tarde a eso de las cinco, Latif se escabulle del palacio hasta el ala Sur y en un cuarto oculto se reúne a escondidas, no sabemos con quién. Le hemos preguntado a dónde iba alguna de esas tardes y ha contestado con evasivas. Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración.”
El rey se sintió defraudado y dolido. Debía confirmar esas versiones.
Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera.
Desde allí vio cómo, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.
- “Lo visteis” gritaron los cortesanos, “lo visteis?”
Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.
- “¿Quién es?” dijo Latif desde adentro.
- “Soy yo, el rey,” dijo el soberano. “Ábreme la puerta.”
Latif abrió la puerta.
No había nadie allí, salvo Latif.
Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.
Sólo había en el piso un plato de madera desgastado, en un rincón una vara de caminante y en el centro de la pieza una túnica raída colgando de un gancho en el techo.
- “¿Estás conspirando contra mi Latif?” pregunto el rey.
- “¿Cómo se te ocurre, majestad?” contesto Latif. “De ninguna forma, ¿por qué lo haría?”
- “Pero vienes aquí cada tarde en secreto. ¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qué vienes a este cuchitril a escondidas?”
Latif sonrió y se acercó a la túnica rotosa que pendía del techo. La acarició y le dijo al rey:
- “Hace sólo seis meses cuando llegué, lo único que tenía eran esta túnica, este plato y esta vara de madera” dijo Latif. “Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado…  que vengo cada día para estar seguro de no olvidarme de QUIÉN SOY Y DE DÓNDE VINE”.
ASÍ ES:
 
NUNCA DEBEMOS OLVIDAR QUIENES SOMOS Y DE DONDE VENIMOS, LA VIDA DA MUCHAS VUELTAS Y PODEMOS REGRESAR SIEMPRE AL MISMO LUGAR!!
Jorge Bucay

La Mariposa Azu

Reflexiones y cuentos para el alma


             butterfly

Había un viudo que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. A
algunas de ellas, él sabía responder, a otras no…
Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina.
El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.
Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.
Entonces, una de ellas apareció con una linda mariposa azul que usaría para engañar al sabio.
-¿Qué vas a hacer?-preguntó la hermana.
-Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta-
-Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré.
Y así, cualquiera que sea su respuesta, ¡será una respuesta equivocada!-
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
- Tengo aquí una mariposa azul. Dígame, sabio, ¿está viva o muerta?-
Muy calmadamente el sabio sonrió y respondió:
-Depende de ti… Ella está en tus manos.