domingo, 11 de diciembre de 2011

LA CIUDAD DE LOS NIÑOS RATA


LA SOBRECOGEDORA HISTORIA DE LOS NIÑOS OLVIDADOS DE MONGOLIA




Nos situamos en Ulán Bator. Mongolia, Septiembre de 2008. En pleno siglo XXI más de tres mil niños desamparados viven todavía como ratas bajo el subsuelo de la ciudad. Huérfanos de cariño y parias de las cloacas se resguardan, como topos, del duro clima y de la indolencia ajena en el vetusto y fétido sistema de saneamiento y calefacción Mongol.

Desheredados de la ciudad y jerarquizados en comunas infantiles del subsuelo, comparten con los roedores los despojos de una de las capitales más pobres de Asia. Bagii, un niño rata, nos cuenta su historia, que acaba de ser publicada en el Daily Pilot.

Hola. Me llamo Bagii. Es lo único que tengo; un nombre. El resto lo comparto con mis compañeros. Bueno, a veces también comparto incluso el nombre; otro Bagii [Nyamdavaa] vive en una arqueta en el ramal oeste a cuatro codos de aquí, y alguna vez ha venido a basurear con los nuestros.




Mi padre era pastor y teníamos unas tierras que labrar y donde esparcir nuestros animales; unas cuantas ovejas y unos percherones, suficiente para dar de comer a toda mi familia. Tras la gran democratización de los noventa, se privatizaron y nos arrancaron de la finca y se llevaron los animales. Las devastadoras tormentas invernales del 2001 hicieron el resto. Nos quedamos sin nada,…mis padres me enviaron a la ciudad a buscar un futuro, ahora sólo tengo amigos...

Vivo en Ulán Bator, la capital de Mongolia; un país atrapado entre la Siberia rusa y el norte de China. Según nos cuentan algunos de los sexo-turistas que contratan a mis hermanas, es la capital más fría de la tierra, con temperaturas de hasta 40 grados bajo cero en invierno. Afortunadamente la unión soviética construyó en los años 60 uno de los sistemas de calefacción comunal y descomunal más importante del mundo, con una red de tuberías y canalizaciones compartidas muy extensa… éste es ahora mi ‘cálido’ hogar.



No es fácil encontrar una buena arqueta. Las tuberías salen a más de 90 grados cerca de las centrales y es difícil convivir con ellas incluso en invierno. Para ello construimos unas camas de cartón y basura sobre las cañerías que nos aíslan del frío y del calor hasta que se la comen las ratas… Nos llaman “Los chicos de alcantarilla”.

El alcantarillado está numerado y dividido por sectores y distritos. Cada sector es controlado por una banda juvenil que cuida y vigila cobijo y posesiones hasta la muerte: «Cruzar al lado enemigo supone pelea, algunos amigos han muerto al ser cazados cuando iban en busca de algo de comida» Yo soy el cabecilla de mi banda, un grupo de ocho jóvenes y un bebé nacido aquí abajo que compartimos los alimentos, las limosnas y, sobre todo, los peligros de la calle.



Todos somos excrementos de nuestras familias, fusilados por la violencia doméstica, acabamos compartiendo presente y pasado, pero no hablamos del futuro más allá de la comida que buscar mañana… .Reciclar botellas de vodka es un ingreso seguro. Algunos dicen que nos resguardamos del frío, pero nos guarecemos, sobre todo, de los adultos a los que llamamos “dioses” por su tamaño y fuerza. Mendigos, borrachos y ladrones de nuestras pequeñas fortunas que abusan de su natural ventaja para expoliarnos día a día.

La escarificación de nuestros cuerpos es la prueba de azotes y palizas de estos adultos y adolescentes abusones como castigo por la negación a su sometimiento. Una trozo de cristal es suficiente para estampar su firma en nuestro cuerpo. Nos marcan como su ganado para ganarles su pasto. Nuestro actual hogar es un practicable de unos 40 metros cuadrados, y cuatro salidas directas a la calzada. Siempre tiene un palmo de agua por fugas del sistema, pero estamos acostumbrados a saltar y brincar como ardillas entre basura, ratas y tuberías.



No hay luz natural. En realidad, no hay luz de ningún tipo cuando las tapaderas están en su sitio. Si entra luz se escapa el calor. Por la noche las velas y los viejos mecheros compiten con la memoria por descifrar el camino. Pero la luz traiciona. También ilumina el camino a nuestros enemigos. A partir de primavera, después del amanecer y cuando el sol ha calentado unas horas, nos dividimos para buscar el sustento diario.

Unos a los vertederos o a lavar coches, otros a la estación de trenes a cargar maletas o a mendigar y los más, siempre dispuestos a prostituirse por menos de un dólar (cuando se paga claro). Muchas veces me pregunto si los ratas somos nosotros o los del otro lado de la tapadera. Aquellos que se niegan a pagar, bajando la mirada, cuando limpiamos sus cristales; esos que nos ignoran cuando cargamos sus maletas o esos otros que directamente nos encarcelan para lavar la ciudad de escoria a los ojos de turistas o las visitas ocasionales de autoridades.

Después de la impredecible jornada nos reunimos en la galería para hacer intendencia. Vender botellas vacías es el mejor y más seguro recurso para comprar nuestros manjares habituales. Un poco de vodka y sopa de fideos chinos. Ésta la entibiamos directamente sobre las acometidas más calientes de nuestro zulo. La ropa, evidentemente, la reciclamos de vuestra basura.



La que llevo justamente ahora es un regalo de un taxista que me atropelló tras una mala salida. Los cambios de residencia y las bajas son continuas. Alguna tubería ha reventado y matado por abrasión al niño que la abrazaba y de frío a los que de su calor dependían. La neumonía es nuestra peor enemiga y las venganzas de otros bandos y escorias diezman el nuestro.

Es muy frecuente rociar y prender con gasolina o disolventes las alcantarillas para vaciar y conquistar ‘a la fuerza’ nuevos territorios del subsuelo, bajo la pasividad de las más que cómplices autoridades. Esta es mi vida en el subsuelo, debajo de las huellas que deja la tuya.

¿Puedes mirar ahora más allá de tus zapatos? Según UNICEF, Mongolia no ratificó la convención internacional de derechos del niño hasta 1990. Con la caída del comunismo y la lenta transición a la democracia la distancia entre las clases ricas y pobres aumentó en la misma proporción que la huída masiva del campo a la ciudad.

Escuelas, fábricas y granjas comunales fueron cerradas o privatizadas, mientras que los escasos servicios sociales dejaron de existir. Los niños y marginados poblaron entonces la capital en busca de un futuro en una ciudad colmada, ya por entonces, de pobreza y subdesarrollo (35% de los mongoles vive bajo los estándares de la pobreza).

Algunas llamadas poco inteligentes promueven ahora el sellado de las alcantarillas para acabar con el problema pero está demostrado que el clima exterminaría por completo a sus inocentes habitantes. Varias organizaciones como UNICEF, Save the Children y World Vision iniciaron entonces importantes programas para la integración de estos chicos abriendo varios centros de acogida.

El esfuerzo es grande pero la pobreza del medio al que deben incorporarse convierten las medidas en meras tapaderas temporales de un problema cuyas raíces son más profundas que la propia red de saneamiento.

La historia de Bagii es real como la vida misma.

Impactante, verdad? Espero que te haya resultado igual de interesante que a mi. Muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina!

EL BARCO FANTASMA QUE EMERGIO DEL HIELO

EL BARCO FANTASMA QUE EMERGIO DEL HIELO

DE PRONTO, DE ENTRE EL HIELO SURGIO UN BARCO... CUYA TRIPULACION ESTABA EN CUBIERTA... INMOVIL

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El 22 de septiembre de 1860, el capitán Brighton del ballenero “Hope” anotó en su cuaderno de bitácora que habían dado caza a una ballena hasta el límite de la barrera helada de la Antártida, pero había logrado escapar. Una hora más tarde Brighton hizo otra anotación en el cuaderno que dejaría impresionados y perplejos a los conocedores del mar.

Acababa de subir a cubierta cuando la enorme muralla de hielo empezó a desgajarse con gran estruendo y los acantilados de hielo se precipitaron al mar. Afortunadamente, el “Hope” se encontraba a unos cien metros de distancia y estaba a salvo de los derrumbes.

De pronto unos tripulantes exclamaron y señalaron con pavor; acababa de aparecer lentamente un barco, del interior de una de las brechas abiertas en la pared de hielo. La jarcia de esta aparición estaba recubierta de hielo y nieve, las velas no eran más que unos jirones congelados y el barco estaba gravemente dañado, pero seguía a flote.

Lo que había espantado a los hombres de Brighton era la tripulación de aquel naufragio flotante: siete hombre de pie, envueltos en una capa de hielo tan duro como el acero, como si se trataran de estatuas de piedra. “¡El holandés errante!”, exclamaron con terror algunos tripulantes del “Hope”, pero el capitán Brighton les tranquilizó.

Pidió un bote para acercarse a investigar; subió a bordo y exploró el barco en busca de alguna pista. Cuando abrió el camarote del capitán, se encontró con un hombre sentado frente a su escritorio, con una pluma en la mano para escribir en el cuaderno de bitácora; se trataba sin duda del capitán de la embarcación siniestrada.

Brighton le dirigió algunas palabras pero el hombre permaneció callado, ya que estaba muerto y congelado hasta la médula. Entonces el capitán Brighton consultó el cuaderno de bitácora: el barco era una goleta inglesa llamada “Jenny”, que había recalado por última vez en el puerto peruano de Lima.

La ultima anotación afirmaba que “llevamos 71 días sin comida. Soy el único que queda con vida”. La anotación estaba fechada el 4 de mayo de 1823. La goleta “Jenny” había pasado alrededor de treinta y siete años atrapada y comprimida por las paredes de hielo en la orilla de la Antártida.

En otro camarote hallaron el cuerpo de una mujer, perfectamente preservado como los demás tripulantes por el gélido clima de aquella región. Los tripulantes del “Hope” organizaron un funeral marítimo por los nueve fallecidos y a su regreso a Inglaterra, el capitán Brighton entregó el cuaderno de bitácora y relató a las autoridades navales la insólita historia de la goleta “Jenny”, prisionera del hielo.

Interesante y sorprendente historia, que se recoge en el libro "Mitos y leyendas del mar", de Peter D. Jeans. Espero que te haya gustado... muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje.


Tags: interesante, historia, barco, hielo, fantasmas

EL BARCO FANTASMA QUE EMERGIO DEL HIELO


DE PRONTO, DE ENTRE EL HIELO SURGIO UN BARCO... CUYA TRIPULACION ESTABA EN CUBIERTA... INMOVIL
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El 22 de septiembre de 1860, el capitán Brighton del ballenero “Hope” anotó en su cuaderno de bitácora que habían dado caza a una ballena hasta el límite de la barrera helada de la Antártida, pero había logrado escapar. Una hora más tarde Brighton hizo otra anotación en el cuaderno que dejaría impresionados y perplejos a los conocedores del mar.

Acababa de subir a cubierta cuando la enorme muralla de hielo empezó a desgajarse con gran estruendo y los acantilados de hielo se precipitaron al mar. Afortunadamente, el “Hope” se encontraba a unos cien metros de distancia y estaba a salvo de los derrumbes.

De pronto unos tripulantes exclamaron y señalaron con pavor; acababa de aparecer lentamente un barco, del interior de una de las brechas abiertas en la pared de hielo. La jarcia de esta aparición estaba recubierta de hielo y nieve, las velas no eran más que unos jirones congelados y el barco estaba gravemente dañado, pero seguía a flote.

Lo que había espantado a los hombres de Brighton era la tripulación de aquel naufragio flotante: siete hombre de pie, envueltos en una capa de hielo tan duro como el acero, como si se trataran de estatuas de piedra. “¡El holandés errante!”, exclamaron con terror algunos tripulantes del “Hope”, pero el capitán Brighton les tranquilizó.

Pidió un bote para acercarse a investigar; subió a bordo y exploró el barco en busca de alguna pista. Cuando abrió el camarote del capitán, se encontró con un hombre sentado frente a su escritorio, con una pluma en la mano para escribir en el cuaderno de bitácora; se trataba sin duda del capitán de la embarcación siniestrada.

Brighton le dirigió algunas palabras pero el hombre permaneció callado, ya que estaba muerto y congelado hasta la médula. Entonces el capitán Brighton consultó el cuaderno de bitácora: el barco era una goleta inglesa llamada “Jenny”, que había recalado por última vez en el puerto peruano de Lima.

La ultima anotación afirmaba que “llevamos 71 días sin comida. Soy el único que queda con vida”. La anotación estaba fechada el 4 de mayo de 1823. La goleta “Jenny” había pasado alrededor de treinta y siete años atrapada y comprimida por las paredes de hielo en la orilla de la Antártida.

En otro camarote hallaron el cuerpo de una mujer, perfectamente preservado como los demás tripulantes por el gélido clima de aquella región. Los tripulantes del “Hope” organizaron un funeral marítimo por los nueve fallecidos y a su regreso a Inglaterra, el capitán Brighton entregó el cuaderno de bitácora y relató a las autoridades navales la insólita historia de la goleta “Jenny”, prisionera del hielo.

Interesante y sorprendente historia, que se recoge en el libro "Mitos y leyendas del mar", de Peter D. Jeans. Espero que te haya gustado... muchas gracias por tu visita... y por tu solidaridad con mi pagina jeje.


Shehzad Noorani y los niños del polvo negro

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                                          Fotografiando la infancia de los desfavorecidos.
Shehzad Noorani es un fotógrafo bengalí ganador de varios premios de fotografía que está especializado en retratar a los más desfavorecidos. Uno de sus trabajos mas conocido es el que nos ocupa hoy: “The children of black dust” (los niños del polvo negro)



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Noorani, nacio en 1966 en  Dhaka, Bangladesh, aunque vive actualmente en Vancouver, Canadá. Su infancia fue muy dura, ya que tuvo que huir de la guerra de liberación de Bengala (Bangladesh) hacia Pakistan, donde malvivió en las calles de Karachi.



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En 1987 comenzó su afición por la fotografía, retratando a la gente que mas comprendía por haber sido uno de ellos: los desfavorecidos, en especial los niños.


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Ha viajado por multitud de países trabajando para Unicef  y en la actualidad es fotógrafo “freelance” retratando temas sociales y ganando varios premios de fotografía como el Mother Jones International Award o una mención especial  en el National Geographic’s All Roads Photography Program, precisamente con el trabajo que da titulo a este post,” los niños del polvo negro”
 

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Estos niños  trabajan  reciclando pilas y baterías usadas en los barrios de las afueras de Dacca, capital de Bangladesh, junto al río Buriganga. Dependiendo de la velocidad de su trabajo, ganando una media de medio dólar al día. Es un trabajo arriesgado, ya que  sin ningún tipo de protección extraen y separan de las pilas el carbón, el zinc e incluso el plástico. Ni que decir tiene que la mayoría de ellos sufren graves infecciones en el pecho y los ojos de los que casi con seguridad nunca se curaran
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